miércoles, 27 de mayo de 2009

El nuevo estilo de información

En vez de preguntarnos si los fenómenos imparables del periodismo ciudadano, internet y la sociedad de la información dejarán obsoleto al periodismo tradicional, probablemente sería más útil fomentar discusiones e intercambios que apuntaran a encontrar formas de beneficiarnos con todas las nuevas herramientas y los cambios que se están produciendo en la relación de las personas con la red. Si el público quiere participar (y definitivamente ahora tiene con qué hacerlo) brindando al resto del mundo la información de que dispone y también dando sus opiniones, ¿no deberíamos los periodistas y los medios estar analizando la forma de aprovechar este fenómeno de la participación para lograr una mayor y mejor información?  

 La participación del público en los portales periodísticos se hace cada vez más notoria, inevitable, necesaria, interesante, útil y, por supuesto, asombrosa. El periodismo del futuro (no muy lejano) parece estar destinado a contar con millones y millones de colaboradores en todos los rincones del planeta. Se trata de una herramienta muy poderosa y de gran valor, que podría no sólo enriquecer la información, sino también potenciar el periodismo. 

El deseo de las personas por participar y tener derecho a ser escuchados tan grande que se puede percibir por ejemplo en los programas de televisión que permiten al público enviar mensajes de texto con comentarios u opiniones, los cuales son mostrados en pantalla. Claro que en esta modalidad existe más el ánimo de lucro (se cobra un dinero extra por cada mensaje) que el de permitir la participación de la gente.

En un país como el nuestro, donde la información tiene por lo general un mayor enfoque en Santiago, sería muy interesante y digno de consideración que los medios online permitieran y alentaran el envío de informaciones, noticias e historias por parte del público, no para sustituir la labor de los periodistas, sino para complementarla y potenciarla. 

Hoy, más que nunca, los ciudadanos tienen las herramientas para exigirnos  a los periodistas que nuestro  trabajo sea de máxima calidad, porque pueden verificar los datos con las mismas fuentes o contrastarlos con otros medios, con sólo hacer unos pocos clics, pueden ver otras versiones de una historia y decidir si el periodista ha presentado los hechos con imparcialidad, incluso pueden muchas veces acceder a la biografía del autor de una nota y conocer sus antecedentes. Por un lado, Internet nos simplificó mucho el trabajo a nosotros los periodistas, aunque por el otro, nos está presionando como nunca antes, para  brindarle lo mejor al público.