miércoles, 10 de junio de 2009

¿La irrupción de Enríquez-Ominami podrá trascender a la elección para Presidente de 2010?

En las últimas semanas el denominado "fenómeno" Marco Enríquez Ominami, ha remecido el ambiente político nacional, su substancial alza en las encuestas de opinión ha puesto en evidencia el difícil panorama que tiene por delante el candidato de la Concertación, el senador y ex Presidente Eduardo Frei.

En relación al tema organizacional, la candidatura de MarcoErríque, no ha tenido por finalidad la estructuración de una organización política de carácter nacional; al contrario, su alegato fue que tanto al interior del PS como de la Concertación no se le ha dejado competir en igualdad de condiciones para ser candidato presidencial del conglomerado. Su opción institucional, al menos explícitamente, no ha sido la del senador Navarro (que organizó el MAS) ni del ex ministro Jorge Arrate, cuya candidatura descansa fundamentalmente en la estructura nacional del Partido Comunista y, en otras organizaciones de izquierda que probablemente sólo tienen presencia en la Región Metropolitana.

El esfuerzo organizacional de Ominami actualmente está dirigido a conseguir las 36.000 firmas que necesita para inscribirse como candidato presidencial independiente, lo que si logra será un meritorio éxito ciudadano, ya que el sistema está creado para dificultar la inscripción independiente. Sin embargo, el esfuerzo anterior no necesariamente se verá reflejado en una opinión social siguiente; cuya primera prueba de fuego será la de estar presente en las mesas de votación el 13 de diciembre próximo.

El respaldo parlamentario de la propuesta de Marco (aunque podría incrementarse en las próximas semanas), actualmente esta circunscrita a sólo 2 populares diputados, Álvaro Escobar del 20 Distrito y Estaban Valenzuela del 38 Distrito, Rancagua, y 1 senador, su padre, Carlos Ominami.

En relación a los dirigentes y militantes del PS que trabajan por la opción presidencial de Marco Enrique, estos son escasos y parecen ser menos que los que públicamente se han identificado con Jorge Arrate e incluso con Alejandro Navarro. Su escaso respaldo al interior del PS se podría explicar por el poco tiempo que lleva en la organización política de izquierda, especialmente si se compara con dirigentes socialistas de décadas como Arrate y Navarro.

Aunque es un fiel exponente de la elite política chilena (por su lado materno su familia ha sido protagonista por 4 generaciones de la política nacional) su vínculo con el partido socialista es reciente y feble. Sus simpatías y lealtades al interior del PS, y por extensión con la Concertación, son escasas. Un eventual liderazgo suyo de la oposición al eventual Presidente Sebastián Piñera, parece aún menos consistente que su paso a la segunda vuelta a través del desplazamiento del senador Eduardo Frei.

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